
«Los ingresos totales hasta la fecha, sin contar nuestro último dividendo no repartido, han ascendido aproximadamente a millón y medio de libras esterlinas en francos suizos y bolívares venezolanos, en los que convertimos nuestros ingresos, por seguir siendo las monedas más duras del mundo».
La frase aparece en la novela de Ian Fleming Thunderball (Operación Trueno), perteneciente a la saga del agente James Bond, y la pronuncia el líder de la organización criminal Spectre, Ernst Stavro Blofeld, mientras hace balance de las ganancias dejadas por sus fechorías.
La referencia que la novela del icónico 007 hace del bolívar puede parecer alocada hoy, visto que en apenas tres lustros la moneda venezolana ha sufrido tres reconversiones, en las que se le eliminaron 14 ceros. No obstante, ilustra la reputación de la que gozaba mundialmente la moneda venezolana a mediados del siglo XX.
Esa fama desapareció el 18 de febrero de 1983. Era el último día de la semana laboral y, por ello, pasó a la historia con el sombrío nombre de «Viernes Negro». Ese día el gobierno del entonces presidente Luis Herrera Campins (1925-2007) anunció una drástica devaluación del bolívar.
Lee más en BBC Mundo