El País | Helsinki ensaya el ágora del siglo XXI

ALA Architects 20190102 Helsinki Central Library Oodi

MARIÉN KADNER

Entrar en esta ágora es como atravesar la puerta de una utopía. A la derecha, una docena de personas se encuentran inmersas en partidas de ajedrez. A la izquierda, una mujer entrega un libro en una máquina que recuerda a un cajero de supermercado. Predomina el blanco. Al subir a la primera planta, varios grupos de amigos pasan el tiempo con videojuegos de realidad virtual. En el segundo piso, que recibe el nombre de Book Heaven (Cielo de los Libros), estanterías y más estanterías de literatura y ensayo. Al fondo, en uno de los extremos, una decena de bebés gatea sobre una alfombra con bloques de gomaespuma. Lo que podría ser una escena de una película de ciencia ficción en otras ciudades europeas es una tarde cualquiera en la biblioteca central de Helsinki, Oodi, inaugurada en 2018 con motivo del centenario de la independencia finlandesa de Rusia, que fue declarada en diciembre de 2017.

El buque insignia de la red de bibliotecas de la capital finlandesa se ha erigido durante los tres años que lleva en funcionamiento en un espacio de intercambio de ideas, socialización y sosiego para sus usuarios. Un ágora del siglo XXI que supera con creces el simple préstamo de libros. Fue presupuestada y diseñada a partir de procesos de participación ciudadana, y en ella se celebran periódicamente debates políticos y sociales, en los que se discuten sobre medioambiente, sostenibilidad, igualdad, etc. Parte de su financiación ―unos 100.000 euros, provenientes de la ciudad de Helsinki, de los cerca de 100 millones que costó la construcción y el equipamiento― fue sometida a la decisión de los ciudadanos, a quienes se les preguntó cómo querían utilizar dicha cantidad de dinero en la biblioteca. Una experiencia que sentó un precedente para el OmaStadi, el presupuesto participativo puesto en marcha en 2018 por el Gobierno de la capital y que dispuso en ese ejercicio de 4,4 millones de euros para desarrollar las ideas de sus residentes.

Durante los aproximadamente tres años previos al inicio de la construcción del edificio, diseñado por el estudio finlandés ALA Architects, se recabaron por Internet, en ferias y diferentes eventos más de 2.000 sugerencias e ideas de ciudadanos. “Muchas se incorporaron a las condiciones del concurso de arquitectura y otras continuaron utilizándose después de que se anunciara el ganador”, explica Harri Annala, supervisor de servicios de la biblioteca. Sobre los debates que se organizan, Annala asegura que intentan que se converse sobre temáticas que afectan al ciudadano, desde el calentamiento global hasta la pandemia del coronavirus.

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