Opinión | No somos nuestro trabajo, por Farhad Manjoo

Credit…The New York Times

Por Farhad Manjoo

Los trabajadores del mundo que han sufrido desde hace mucho al fin han obtenido algo de influencia sobre sus jefes, y su nuevo poder es glorioso de ver.El Times  Una selección semanal de historias en español que no encontrarás en ningún otro sitio, con eñes y acentos. Get it sent to your inbox.

En Corea del Sur, decenas de miles de miembros de sindicatos organizaron una huelga de un día la semana pasada para exigir mejores prestaciones y protecciones para los trabajadores temporales y por contrato. En el Reino Unido, donde el brexit ha provocado una grave escasez de bienes y de mano de obra, el primer ministro, Boris Johnson, se ha adjudicado el dudoso crédito de lo que él llama una nueva era de aumento salarial.

Además, en Estados Unidos, una cifra récord de casi 4,3 millones de personas renunció a sus trabajos en agosto, según el Departamento del Trabajo, y más de 10 millones de puestos quedaron desocupados, una cantidad un tanto menor a la de julio, cuando hubo alrededor de 11 millones de vacantes. La escasez de trabajadores ha conducido a un aumento de salarios que ha superado las expectativas de muchos economistas y tal parece que ha desconcertado a los jefes que están acostumbrados a que los empleados atiendan de inmediato todas y cada una de sus necesidades.

Hay muchas razones posibles por las que las personas estarían reacias a trabajar en puestos terribles. La gente que cuenta con la seguridad del subsidio de desempleo y los fondos de estímulo quizá está esperando a que se abran mejores opciones. Los trabajadores que pasaron el último año y medio en la primera línea de empleos peligrosos en industrias ingratas —por ejemplo, la vigilancia del uso de cubrebocas entre clientes beligerantes en tiendas y restaurantes— tal vez ya están agotados de esa experiencia. Y muchos trabajadores aún tienen miedo de poner en riesgo su salud en una pandemia que sigue en curso, además de que la falta de servicios de cuidado para niños y personas mayores ha acumulado costos y complicaciones que hacen que muchos trabajos no valgan el esfuerzo.

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