Opinión | El valor de decir “no”, por, Carolina Jaimes Branger

Simone Biles | Foto AFP

 Por Carolina Jaimes Branger en El Nacional

Atlanta, 23 de julio de 1996. Dominique Moceanu, de 14 años, la más joven de las integrantes del equipo de gimnasia femenina estadounidense, tenía que sacar más de 9.1 en el salto del potro para asegurar la medalla de oro para su equipo, la primera que ganaría Estados Unidos en su historia. No lo logró en ninguno de los dos intentos. Antes de ese último evento, Moceanu se había fracturado la tibia en una de las competencias de piso, fue vendada e instada a seguir adelante, lo que hizo que durante su ejecución en la barra fija perdiera el equilibrio y se golpeara fuertemente la cabeza. Sin embargo, sus entrenadores, los esposos Bela y Marta Karolyi (los mismos de Nadia Comaneci, que después de los triunfos de esta fueron contratados como entrenadores del equipo femenino de Estados Unidos) decidieron que debía seguir adelante, sin siquiera haber pedido una radiografía de la cervical de la niña. Es decir, que cuando Moceanu saltó el potro, tenía encima de ella fractura de tibia y un fuerte golpe en la cabeza.

Todo quedaba en manos (o en el cuerpo) de su compañera Kerri Strug. Kerri saltó la primera vez y cayó mal. Tan mal, que se rompió dos ligamentos y tuvo esguince de tobillo. Visiblemente adolorida y cojeando, regresó al punto de salida para ejecutar el segundo salto. El resto es historia: Kerri realizó un salto impecable (aterrizó sobre un solo pie antes de caer al piso doblada del dolor) que le dio al Team USA los puntos que necesitaba para hacerse con la medalla de oro. En todas las primeras planas de la prensa mundial salió la foto de Bela Karolyi con Kerri, enyesada, en sus brazos, y Dominique Moceanu parada a su lado, ambas luciendo sus preseas olímpicas.

¿Cuánto vale una medalla de oro? ¿Vale acaso la salud –mental o física- de un atleta? Tanto Moceanu como Strug expresaron su absoluta solidaridad a Simone Biles cuando esta tomó la muy valiente decisión de retirarse de las competencias de los Olímpicos de Tokio. Los tuits de Moceanu expresaron su absoluta frustración acerca de cómo fueron manejadas en su momento sus dos lesiones: “En nuestro deporte, básicamente nos sumergimos en una piscina sin agua. Cuando se pierde la capacidad de encontrar el suelo, que parece ser parte de la decisión de @Simone_Biles, las consecuencias pueden ser catastróficas. Ella tomó la decisión correcta para el equipo y para ella misma”.

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