Opinión | Una perpetuidad en problemas, por Elías Pino Iturrieta

Por: Elías Pino Iturrieta

Parece evidente que el dictador de Venezuela busca la permanencia. Como sus gemelos de Nicaragua y Cuba, que son los ejemplos más familiares y prácticos que tiene a mano. Sin necesidad de ensayar nuevos métodos, porque ya ellos los han estrenado y reiterado con éxito. O siguiendo el manual del teniente coronel Hugo Chávez, quien ascendió al poder para disfrutarlo durante toda su vida sin el estorbo de la soberanía popular, interpretándola a su modo.   Solo es cuestión de calcarlos, con pequeñas adaptaciones a la circunstancia local y a las señales del almanaque. Solo es cuestión de retoques, siempre que se orienten a evitar la alternabilidad propia de las repúblicas. Pero también de buscar la manera de evitar la condena de las democracias extranjeras, mientras, en un minucioso proceso de negociación, obtiene oxígeno del concierto internacional para permanecer en las alturas sin plazo de terminación.

¿Tiene la manera de hacerlo, posee las herramientas para desarrollar y mantener la faena hasta la dominación del enemigo? La oposición no tiene elementos para afirmar lo contrario, ni la sociedad que observa y paga el espectáculo. Pese a la comiquita que no dejan de ofrecer en situaciones de desarticulación y derrota como las sucedidas en Apure y en la Cota 905, las Fuerzas Armadas siguen proclamándose “bolivarianas” y “revolucionarias”. Que el dictador se haya ausentado de los desfiles militares de las recientes efemérides, sin acompañar a los generales y a los almirantes, sugiere que se está cuidado de incomodidades probables, de sustos que no debe protagonizar ante las cámaras, pero solo de eso. “Chávez vive y la patria sigue”, cantan el ministro de la Defensa y su elenco estelar después de cada fiesta patria y en el calce de los documentos formales. Tal vez deba hacer ajustes de última hora en la dirección de los cuarteles y en algunos de los emprendimientos que manejan sus habitantes, pero sin prisas excesivas. Si es diligente, puede prolongar y aceitar su tranquilidad frente a algunas bayonetas escurridizas.

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