Opinión | Atascados sin remedio, por Francisco Suniaga

Por Francisco Suniaga en La Gran Aldea

Volver a Venezuela después de dos meses de saludable ausencia es una reedición del “El día de la marmota”, la ya vieja comedia de Bill Murray, pero con cambios a veces imperceptibles. La rutina de Maiquetía es la misma, solo que ahora hay que hacerse un PCR particularmente irritante. No por las molestias que pueda causar en las fosas nasales sino por los sesenta dólares en efectivo que  hay que pagar por él a un laboratorio muy afortunado. Por lo demás, todo igual: el escalofrío en la espalda de la revisión del pasaporte, la incertidumbre hasta ver aparecer la maleta, el paso por el control aduanero, la inseguridad que se siente a la salida y en la autopista, en fin…

Entré a Caracas en una tarde muy gris, con la inminencia de una lluvia que no terminaba de caer, a lo largo de la gran autopista Cacique Guaicaipuro, una obra “mono mental” del gobierno de Nicolás Maduro y Erika Farías (producto de idea única y obsesiva del chavismo: Francisco Fajardo, el primer venezolano como tal, era un genocida y Guaicaipuro era un defensor de los derechos humanos). Esta obra ha demandado una gran imaginación para adecuarla al cambio de raza del epónimo de la auto vía, de mestizo a indígena puro como es el caso: la han adornado con palmeras de dátil (a lo mejor compradas en Canarias, probablemente por los hermanos cubanos, a descendientes de los guanches, claro, otro pueblo indígena objeto del genocidio conquistador hispano) y por figuras de la vasta obra pictográfica (petroglifos) de los Caribes que poblaban el entorno caraqueño, Caribes según tengo entendido. ¡Ana Karina Rote, aunicon paparoto mantoro itoto manto!

Los amigos, en algún momento del reencuentro le sueltan a uno el clásico, ‘¿y por qué no te quedaste?’, que ya forma parte de nuestro folclore moderno de este siglo. Porque no es tan fácil, es la respuesta para salir de ese brete. Si tuviera menos años, más recursos para arrancar una nueva vida, no lo sé, son también respuestas posibles. Suerte.

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