Prodavinci | Antes de montar el rollo, por Roberto Mata

Pareja, La Defense, París. -18C. Enero 1997

Mamá lanzó una lancha metálica con motor y me la pegó en la frente. No tenía pilas, pero eso marcó la separación. Yo tenía ocho años. Hasta ese entonces éramos siete del primer matrimonio y tres del segundo. Mi única meta era que fuésemos diez hermanos, un conjunto simple, eliminar el abismo de la madrastra. No lo logré. A partir de ese día nos convertimos en siete de la primera camada, un asilado político de limbo entre hijo e hijastro, y  dos que asumieron el no sabe/no contesta. Eran pequeños, es necesario indicarlo. Todavía siento el golpe del metal frío. Recuerdo su mirada y la puntería. Por suerte, ella olvidó ese evento por completo. No fue Alzheimer, simplemente lo anuló en sus recuerdos. ¿Quién desea vivir con esa reacción en su memoria?

Apenas hallé algo que me permitiera independizarme, lo hice. Soy fotógrafo desde los doce años.

Hice fotos en el colegio. Vendí fotos en el colegio. Así me hice fotógrafo. Se dice rápido, pero no lo fue; lo hice tantas veces que aprendí. Ensayo y error junto con una enciclopedia de fotografía por fascículos y un primo querido: Alejandro.

Lee más en Prodavinci

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s