The New York Times | India y su fabricante de vacunas tropiezan con sus promesas pandémicas

Adar Poonawalla, director general del Serum Institute. “El problema es que nadie tomó el riesgo que yo tomé al principio”, dijo. “Ojalá otros lo hubiesen hecho”. Credit…Atul Loke para The New York Times

Por Emily Schmall y Karan Deep Singh


NUEVA DELHI — Adar Poonawalla hizo grandes promesas. Con 40 años, el jefe del mayor fabricante de vacunas del mundo se comprometió a asumir un papel de liderazgo en la iniciativa mundial para vacunar a los pobres contra la COVID-19. Su imperio con sede en India firmó acuerdos valorados en cientos de millones de dólares para fabricar y exportar las dosis a los países que sufren.

Esas promesas se derrumbaron. India, inmersa en una segunda ola de coronavirus, reclama sus vacunas. Ahora, otros países y grupos de ayuda intentan a toda prisa encontrar dosis en otros lugares.

En India, los políticos y el público han criticado a Poonawalla y a su empresa, el Serum Institute of India, por subir los precios en medio de una pandemia. Serum ha tenido problemas de manufactura que le han impedido ampliar la producción en un momento en que el país necesita cada dosis. Poonawalla ha sido criticado por partir a Londres en medio de la crisis, aunque dijo que solo fue un viaje rápido. Declaró a un periódico británico que había recibido amenazas de políticos y de algunos de los “hombres más poderosos” de India, quienes le exigen el suministro de vacunas. Al volver a India, viajará con guardias armados asignados por el gobierno.

En una entrevista con The New York Times, Poonawalla defendió a su empresa y sus ambiciones. No tuvo más remedio que entregar las vacunas al gobierno, dijo. Citó la falta de materias primas, de lo que ha culpado parcialmente a Estados Unidos. Fabricar vacunas, dijo, es un proceso minucioso que requiere inversión y grandes riesgos. Poonawalla dijo que regresará a India cuando concluya sus asuntos en Londres. Y se encogió de hombros ante sus comentarios previos sobre las amenazas, ya que dijo que no eran “nada que no podamos manejar”.

Lee más en The New York Times

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s