Opinión | Mi cuñado es un bolichico, por Sebastián de la Nuez

Sebastián de la Nuez

Mala suerte. Le tocó y no es el primer dirigente adeco al que le pasa. Henry Ramos Allup tuvo sus 15 minutos de fama al principio de la Asamblea Nacional electa en diciembre de 2015, pero ahora el paisaje que tiene ante sí es un erial. El hermano de Diana insiste en embarrarlo, lo acaban de sancionar en Estados Unidos. ¡El cuñado de uno de los principales líderes de la oposición venezolana, sancionado por el gobierno norteamericano!, ¡gana Biden, lo primero que hace es guiñarle un ojo al castrismo, y ahora esto del cuñado!

¿Se habrá acordado en estos días Henry Ramos Allup de Gonzalo Barrios cuando dijo que en Venezuela hay corrupción porque no hay motivos para que no la haya? Es probable que esa frase haya venido a calmar su desdicha en esta hora aciaga. Es probable también que Henry Ramos Allup no la esté pasando nada bien y que haya pensado para sí, o lo murmurara de manera inaudible para otros: Mi cuñado es un bolichico.

Hay que arrear con eso. Solo le falta admitirlo abiertamente ante las cámaras de televisión o las redes o lo que tenga enfrente. Si lo hace, se habrá quitado medio peso de encima. La otra mitad del peso se la quitará cuando admita que su hora presidencial pasó hace años. Nunca será Joe Biden a los 78, aunque se le haya pasado por la cabeza, en un suspiro, al ver hace pocos días a Lady Gaga cantando el himno de Estados Unidos. Quizá se imaginara a Kiara cantándole en una ceremonia semejante, en el Palacio de Miraflores.

En estos días de enero de 2021, mes aciago y pandémico como el peor de 2020, Henry Ramos Allup habrá recordado al preso de la celda 39. Ojalá lo haya hecho, o que se lo haya encontrado en uno de los libros de su biblioteca ojeándolo por azar. El preso de la celda 39 lo tiene presente todo adeco con sangre en las venas. Votará blanco en las próximas elecciones libres. Votará no porque unos militantes sucios se apropiaron de su cédula de identidad sino porque hay espíritus que siguen ahí, rondando; son una energía vital que actúa en las nuevas generaciones. La celda 39 es el calabozo que ocupaba Alberto Carnevali, ex secretario de organización de Acción Democrática (AD), durante su encarcelamiento en la Penitenciaría de San Juan de Los Morros, donde falleció el 20 de mayo de 1953 en la soledad más infinita, víctima de un cáncer no atendido: las autoridades no permitían la presencia de sus compañeros en la celda. Claro que Ramos Allup tendría, a la sazón, 7 u 8 años, pero Carnevali siempre ha sido una referencia en su partido como luchador por la democracia. Como han sido referencia Leonardo Ruiz PinedaAntonio Pinto SalinasLuis HurtadoCastor Nieves RíosAndrés Eloy BlancoLuis Troconis Guerrero o Valmore Rodríguez. Todos morirán antes de que llegue la democracia en el ‘58. Todos ellos, ejemplos de lo que ha sido Acción Democrática en la historia de Venezuela.

Si alguno hubiese tenido a un familiar cercano colaborando con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, ¿qué hubiera hecho, Ramos Allup, dime? Pregúntate eso. ¿Qué hubiese hecho, por ejemplo, Leonardo Ruiz Pineda de tener como cuñado a Francisco Javier D’Agostino Casado?

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