Opinión | Biden ante el enorme reto de la crisis en Venezuela, por Mariano de Alba

Se puede esperar mayor énfasis en las sanciones a funcionarios del régimen, sus familiares, y testaferros (Foto: Jim Watson / AFP).

Por Mariano de Alba en La Gran Aldea

La llegada de Joseph Biden a la Casa Blanca supone el regreso de una mayor previsibilidad en la política exterior de Estados Unidos. Apartando la compleja crisis interna que vive ese país, la estrategia con respecto a Venezuela será influenciada primordialmente por dos variables. Primero, por el desarrollo de los acontecimientos en territorio venezolano, donde el régimen de Nicolás Maduro continúa aumentando la represión para consolidarse en el poderSegundo, por las discusiones que el nuevo gobierno estadounidense mantenga con los países de Latinoamérica y la Unión Europea. Para la oposición política, el cambio de gobierno estadounidense representa la transformación de su objetivo inicial, que ya no es la salida inmediata de Maduro sino eventualmente lograr elecciones con garantías. También varía la táctica, con mayor énfasis en la diplomacia multilateral y en generar las condiciones, haciendo uso de las sanciones, para que una negociación sea finalmente sea exitosa.

Un esfuerzo multilateral

El objetivo central en política exterior que se ha trazado el nuevo gobierno estadounidense es recuperar la credibilidad de Estados Unidos. Ante la crisis en Venezuela, ello supone un renovado esfuerzo por escuchar la visión actual de los países que buscan el retorno de la democracia al país y concretar instancias de coordinación. Como ocurrió durante el gobierno de Barack Obama, es probable que la premisa del gobierno de Biden sea que Estados Unidos no debe ser el principal actor internacional en la búsqueda de una solución a la crisis venezolana, sino una nación partícipe dentro de una coalición. Dentro de las iniciativas existentes, donde ya existe descoordinación y algún grado de renuencia a seguir prestando especial atención a la crisis venezolana por su ardua resolución, quizás podría darse un fortalecimiento del Grupo Internacional de Contacto. Éste cuenta ya con la participación de diversos países latinoamericanos y europeos, y además ha estado dispuesto a intercambiar visiones con otras instancias, como el Grupo de Lima.

Estas iniciativas diplomáticas, que requerirán esfuerzo y tomarán tiempo, también podrían generar una disposición a escuchar las posiciones de los países que son aliados del régimen de Nicolás Maduro. De hecho, es muy probable que Estados Unidos retome una interlocución continua con los regímenes de Irán y Cuba, donde podría llegar a incluir como elemento de negociación el apoyo al gobierno venezolano. Aunque de entrada parece improbable, es difícil desdeñar las consecuencias si esas discusiones produzcan avances, considerando el creciente apoyo iraní a Maduro y el histórico soporte cubano. Asimismo, las conversaciones con países como China y Rusia podrían abrir espacios que eventualmente permitan definir medidas multilaterales en la medida que se continúe agravando la crisis.

Lee más en La Gran Aldea

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s