Opinión | La nueva telenovela mexicana, por Alberto Barrera Tyszka

Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, en septiembre de 2020
Andrés Manuel López Obrador, el presidente de México, en septiembre de 2020Credit…Henry Romero/Reuters

Por Alberto Barrera Tyszka

Es colaborador regular de The New York Times.

CIUDAD DE MÉXICO — Una de las primeras enseñanzas que recibí, cuando hace treinta años comencé a escribir guiones para la televisión, me la dio un cubano que —para ese entonces— era asesor dramático de un canal en Venezuela. Se llamaba Tabaré Pérez y era un hombre ingenioso y con mucho sentido del humor. Un día le consulté sobre una historia que debía alargar por varios capítulos. Después de escucharme, quiso saber si la protagonista tenía hijos. Al ver mi cara de desconcierto, disparó a quemarropa: “¿Para qué se tiene un niño en una telenovela?”, me preguntó, con inconfundible acento habanero. Y ante mi silencio, se contestó él mismo rápidamente: “¡Para que lo secuestren!”.

La lógica del espectáculo mediático es imbatible. No respeta ninguna convención, no se atiene a ninguna norma. Es la lógica que mueve a Donald Trump. Cuando actúa de manera grosera e irritante en el debate, solo se comporta como un animal de la televisión: sabe que el insulto personal da más rating que la discusión política. Todo en él parece siempre una puesta en escena. Tanto que, cuando se da la noticia de su contagio de la COVID-19, una buena parte de la audiencia se pregunta si solo se trata de otro falso suspenso, si la enfermedad está realmente en su cuerpo o es parte de un libreto. Pero Trump no es un caso único. También en México, ahora se desarrolla una nueva telenovela.

Cada mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene su propio espacio televisivo para neutralizar la información: las Mañaneras. Usa su programa para promover el espectáculo y evitar la política. En estos días, su espectáculo vuelve a dar un giro y abre la posibilidad de enjuiciar a los expresidentes que lo han antecedido. En términos del show business no está nada mal: así, al menos en la pantalla, deja de ser presidente y vuelve a ser candidato.

Lee más en The New York Times

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s