Prodavinci | Tamara Herrera: “Todos estamos en modo de adaptación y supervivencia”

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POR Hugo Prieto

Posiblemente, si el horizonte se extiende más allá de las seis de la tarde, se produzca un crecimiento de la economía venezolana en 2021. Pero será efímero y, sin duda, un espejismo, porque el soporte vendrá del ejercicio económico que hoy nos deslumbra a todos: los bodegones.

“Una inversión fácil, de mínimo riesgo”, dice la economista Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, firma especializada en proyecciones macroeconómicas y análisis bancario. “Tú alquilas un local, remodelas y, si te mueves en el mundo subterráneo, no pagas aranceles”. Que nadie se llame a engaño, a la economía venezolana la llevaron a una escala pigmea, por eso el bodegón, con sus vitrinas de productos importados, brilla. Pero no todo lo que brilla es oro.

El petro es otro señuelo, una criptomoneda sancionada por el Gobierno de Estados Unidos. Hasta el momento fluye por los ductos de la banca pública. ¿Pero se lo van a imponer a la banca privada? ¿Y qué van a hacer los bancos corresponsales, las plataformas financieras que se necesitan para pagar las cartas de créditos que, a su vez, garantizan los flujos comerciales? ¿Van a desafiar al sistema financiero mundial, en el que Estados Unidos tiene la sartén agarrada por el mango?

Ahí tenemos, además, el germen de un sistema cambiario dual, como el que impera en Cuba, que sólo ha servido para crear distorsiones y exacerbar las desigualdades sociales. “No veo un solo dato consistente e inequívoco que apunte hacia la recuperación económica”, dice Herrera. Quien tenga ojos que la desafíe.

En Venezuela se acabó el modelo rentista petrolero, pero no porque lo sustituimos por otro, sino por la simple razón de que Rafael Ramírez, apadrinado por Hugo Chávez, destruyó a PDVSA. Lo que hemos visto es que han surgido tres medios de pagos —el bolívar, el dólar y el petro—. ¿Qué tipo de economía se está configurando en el país?

Sí, llegamos a un nivel de destrucción progresiva y prolongada de la industria petrolera. Asombrosamente desde el poder, y mucho más importante fueron las razias al interior de PDVSA, no se preservó lo que el petróleo podía aportar. Eso es atribuible a la ceguera del poder y a la responsabilidad de quienes manejaron y manejan la industria. Pero todavía hay petróleo y algo se hará desde allí. Ese algo, que podría parecer poca cosa comparada con magnitudes recientes, puede ser muy importante después de haber llevado al país a esta suerte de escala pigmea. La economía está dando tumbos y a eso se agregan las sanciones internacionales, todo lo que es la diplomacia coercitiva donde estamos metidos. Desde el punto de vista macroeconómico, ese algo de petróleo viene a ser poca cosa. ¿Por qué? Porque la administración es a oscuras, los registros estadísticos son arbitrarios, ni siquiera intercambian información los entes entre sí. Y, por supuesto, la rendición de cuentas está aniquilada desde hace muchos años.

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