Opinión | AMLO y la prensa mal portada

CIUDAD DE MÉXICO; TORREÓN, México — Horas antes de que el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, arremetiera en su conferencia matutina contra cuatro medios de comunicación porque no le gustaba la cobertura a su gobierno, sujetos hasta ahora no identificados entraron por la fuerza a la casa de la periodista Lydia Cacho, mataron a sus dos perras y se robaron archivos, cámaras, memorias digitales y una computadora con material relacionado con sus investigaciones.

Las dos noticias circularon el lunes 22 de julio y el contraste evidenció las dificultades para la prensa mexicana en el nuevo gobierno. El ejercicio libre y seguro del periodismo en México es todavía una esperanza que López Obrador no ha convertido en realidad.

La semana pasada la redacción del periódico Monitor de Parral, en Chihuahua, fue atacada con bombas molotov, lo que obligó al diario a dejar de publicar la edición impresa y noticias sobre crímenes. Y, en solo cuatro días, fueron asesinados tres periodistas: Rogelio Barragán, Édgar Navas y Celestino Ruiz.

En los ocho meses que López Obrador lleva en el gobierno, ha descalificado investigaciones periodísticas que revelaron comportamientos inadecuados de funcionarios de su gobierno o enfoques que no le gustan y por los que ha llenado a la prensa con adjetivos como “fifí”, “mentirosa”, “conservadora” o el “hampa del periodismo”.

Lee más en The New York Times

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