The New York Times | El futbol en América Latina no es un juego hecho para mujeres

merlin_153441354_6d4223e7-e6ad-4f10-acf9-53fced1d89d6-master675Por en The New York Times

Vanessa Córdoba decidió que quería ser futbolista a los 6 años. A esa edad vio a su padre, el arquero colombiano Óscar Córdoba, coronarse campeón de la Copa Libertadores de 2001 con Boca Juniors, un momento icónico para los hinchas del equipo argentino.

El año anterior, ella estaba presente cuando su padre fue nombrado el jugador más valioso después de la final de la Libertadores 2000, donde atajó dos penales clave. Óscar Córdoba recibió un flamante Toyota del patrocinador del torneo y, como cada jugador, unos 80.000 dólares del premio de la copa, además de las primas monetarias del club.

Vanessa había visto de cerca la vida de un futbolista profesional y decidió convertirse también en arquera y perseguir el sueño de ser jugadora de élite. Lo que no sabía entonces era que no se trataba solo del juego y la competencia; ni siquiera del trabajo duro y el talento.

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